La disciplina del sueño del hombre piadoso
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—Welmer Salmerón
Hoy más que nunca enfrentamos un silencio peligroso que adormece nuestra conciencia y nuestro espíritu: las altas horas de la noche a las que nos vamos a dormir.
Muchas veces no es por realizar un trabajo que exige esfuerzo extra, sino por el entretenimiento en Reels, Lives, Shorts, Snapchat, Facebook u otras redes de entretenimiento. Esta realidad ha tocado la puerta de los cristianos, sin importar la edad, y parece haber llegado para quedarse y acompañarnos.
Sin embargo, debemos reflexionar sobre lo que significa la “disciplina del sueño del hombre piadoso”. Los hombres piadosos y disciplinados buscan honrar a Dios mediante el descanso y la consagración, y se caracterizan por la constancia.
Tales hombres procuran acostarse temprano para renovar las fuerzas y despertarse temprano para orar, meditar y buscar comunión con Jesús, al evitar las distracciones nocturnas y dedicar las primeras horas del día a la vida espiritual.
La rutina consistente del hombre piadoso
Establece la misma hora para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, para mantener el enfoque espiritual.
Dedica las primeras horas del día a la oración, la meditación en las Escrituras y la intercesión antes de iniciar sus actividades diarias.
Finaliza el día en comunión con Dios al dedicar el tiempo antes de dormir a la reflexión, el arrepentimiento y la constante vigilancia espiritual, lo que asegura un descanso tranquilo.
Renuncia a las distracciones al evitar el uso excesivo de las redes sociales u otros estímulos que secuestran el enfoque y deterioran la calidad del sueño.
Esta rutina consistente convierte el descanso en un acto de adoración y prepara el corazón para las batallas espirituales y las responsabilidades diarias.
Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma (Salmo 143:8).
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz (Salmo 55:17).