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¿Permitirá Dios que los menonitas entren al cielo?
La respuesta sencilla a esta pregunta es “no”. Nadie tendrá acceso al cielo simplemente por pertenecer a alguna iglesia menonita. También aplica a los católicos, los evangélicos o cualquier otro nombre que queramos insertar allí.
Muchos creen que Dios ha escogido cierta religión que lo represente aquí en la tierra. Algunas denominaciones creen que son los únicos que serán salvos. Como hermandad, nosotros no creemos esto, por varias razones.
Primeramente, el apóstol Pablo nos explica que el fundamento es puesto por Jesús, pero la construcción es amplia: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11). Poco antes de este versículo, Pablo explica que los apóstoles construyeron sobre la piedra fundamental del cristianismo, Jesús mismo. Incluso nosotros, dos mil años después, siempre estamos construyendo, y el apóstol Pablo nos advierte así: “cada uno mire cómo sobreedifica”. Por tanto, toma por sentado que algunos construirán mejor que otros.
También podemos leer que Jesús prometió regresar a esta tierra para llevar a su pueblo que hace su voluntad, no para llevar a un pueblo de cierto nombre. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).
Al haber dicho esto, queda claro que hay iglesias que cumplen la Biblia mejor que otras. Entonces, es bueno buscar una iglesia bíblica, de entre los cuales esperamos haya menonitas.
La verdad es que hay muchas diferencias entre las iglesias llamadas menonitas, y para colmo ¡algunas han apostatado! Esto nos entristece, a como nos debe entristecer ver cualquier iglesia apóstata. Con todo, sí creemos que hay iglesias menonitas que han mantenido la fe y son ejemplo al mundo. Estas iglesias renuncian sus derechos personales, cumplen la Biblia literalmente e intentan mostrar unidad al mundo que los rodea.
En conclusión, la salvación se encuentra cuando cada persona se arrepiente y se bautiza, uniéndose a una iglesia bíblica. Sin embargo, no pensemos que en algún nombre terrenal hay salvación. Como dice Pedro en Hechos 4:12: “Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Únicamente al confiar en el nombre de Jesús y vivir según sus normativas, llegaremos al reino de los cielos.