¿Es necesario separarse de una pareja inconversa después de que uno de los dos se haya convertido a Cristo?

Hoy me llamó por teléfono una conocida mía. Ella tiene una relación de años con un hombre inconverso. Se convirtió a Cristo mientras vivía en unión libre con él. Su pareja sabe que ella se convirtió a Cristo y la respeta. Él escucha la Palabra de Dios porque asiste a la iglesia por ella; sin embargo, ella me comenta que hay distintos pensamientos que dificultan la situación muchas veces. Ellos tenían planes para el futuro, como casarse, entre otros planes, por lo que me preguntó: ¿Debe ella separarse de él o debe seguir con él para ganar esa alma para Cristo? 

Respuesta

La situación que usted describe es muy común en este mundo, la verdad. En una pareja siempre hay diferencias que impiden una solución fácil. Cuando una persona se arrepiente de todo corazón, reconoce que ha pecado, se siente compungida y le promete a Dios no volver a pecar. Si su pareja no está lista para dar el mismo paso, eso genera diferencias en las condiciones de cada uno. 

Para comenzar, es importante que tengamos en mente la realidad de lo que Dios dice al respecto: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5). Cuando dos personas que no están casadas viven juntas, se llama fornicación. Dios no acepta la fornicación y la considera un pecado de muerte. 

Cuando una persona se arrepiente de la fornicación, es necesario que tome muy en serio dejar de pecar. Así que no podrá seguir con esa persona y a la vez mantener viva su relación con Dios. Esto deja a la persona con dos opciones: 

  1. Separarse mientras logran hallar una solución a la situación. Si deciden que sí quieren casarse, pueden hacerlo bajo la condición de pureza total. Esta opción es la más recomendable, y aunque parezca un poco radical al mundo moderno, con estos pasos la persona establece una verdad muy importante: “Dios es más importante para mí que mi pareja”. 
  2. Casarse antes de arrepentirse. Cuando ambos están seguros de lo que hacen, y están unidos en su decisión, pueden casarse primero y después buscar a Dios juntos. Con esta opción sí hay cierto riesgo, porque podría ser que uno de los dos decida no seguir a Jesús después de casarse y que todo termine en un matrimonio desigual. 

De cualquier forma, lo que evitamos es vivir en fornicación, y creemos que si somos cristianos, no podemos seguir practicando el pecado. Las instrucciones claras de 1 Corintios 6:18 deben resonar en nuestros oídos: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. 

Al leer lo que Dios dice en cuanto a la fornicación, concluimos que sí: la persona debe separarse de su pareja si quiere servir al Señor. De esta manera, estará mostrando a su pareja un mensaje claro: que incluso está dispuesto a quedarse solo para lograr la paz con Dios. Los resultados de una decisión radical como esta traen paz y poder sobrenatural a la vida renovada. 

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